Qué es y cómo prevenir el síndrome del oficinista, un mal que afecta al 20% de los empleados

El mundo está en constante evolución y en la actualidad fueron mutando y apareciendo las conocidos síndromes o enfermedades modernas del siglo XXI. La sobrecarga de trabajo, la excesiva responsabilidad y, fundamentalmente, la sobrevaloración de las nociones de éxito o fracaso que cada uno tiene en sus tareas cotidianas llevan a la abrumación de los empleados que, sin darse cuenta, muchas veces comienzan a padecer estrés laboral.

Reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1982, el síndrome del oficinista fue definido como el “fenómeno que se presenta en ciertos espacios interiores no industriales y que produce, en al menos un 20% de sus ocupantes, un conjunto de síntomas tales como sequedad e irritación de mucosas, dolor de cabeza, fatiga mental e hipersensibilidad inespecíficas”.

“La gente es cada vez más dependiente del trabajo, adicta a los objetivos que le imponen y que muchas veces no puede cumplir, y esto genera que las personas no se desconecten nunca, y es una necesidad que lo hagan, ya que repercute directamente en el organismo”,  aseguró el médico cardiólogo y nefrólogo del Sanatorio Modelo de Caseros Gabriel Lapman (MN 119066), en diálogo con Infobae.

El origen de este síndrome reside en:

Estar demasiado tiempo sentado en la misma posición, llegando a mantener posturas forzadas cuando se trabaja con la computadora.

Sufrir las condiciones ambientales, como la climatización -temperaturas fuera del rango del confort, como el calor en invierno y frío en verano-, iluminación -brillos o deslumbramiento del trabajador-, y ruido -generado por los equipos, el acondicionamiento climático o por las personas que están en el mismo espacio laboral-.

Falta de información y formación del empleado en relación con la higiene postural que debe llevar a cabo en el trabajo.

Falta de pausas y alternancias de posturas en el trabajo.

¿Qué problemas puede ocasionar?

 -Molestias oculares: ojo seco por la disminución del parpadeo mientras se trabaja con la pantalla y problemas de acomodación visual y fatiga visual. “Es necesario que la persona se realice un chequeo oftalmológico para poder ver cómo afecto a la vista el uso de la computadora”, describió Lapman.

-Problemas musculoesqueléticos a nivel de la musculatura paravertebral del cuello, dorso y lumbar (contracturas, hipotonías, tendinitis de miembro superior. “Es vital que la persona pueda prevenir esto sabiendo que tipo de sillas es el que tiene que utilizar, saber si está o no utilizando la correcta, entre otras”, agregó.