Más de 100.000 accidentes de trabajo se registran cada año en Colombia. Muchos de ellos por descuido de los trabajadores, exceso de confianza o por falta de uso de los elementos de seguridad industrial que demanda cada actividad. Construcción, minería y trabajos domésticos son los de mayor riesgo. Sin embargo, nadie está exento.
-Voy al piso 20 a pegar los ladrillos que hacen falta para terminar allá-, le dice Chepe a su compañero Joaco, mientras asciende por las

escalas de acero que conectan con cada uno de los pisos en una obra de construcción en Bogotá.
¿Sin casco y sin arnés? Pregunta Joaco.
-Eso es muy estorboso. No se necesita. Además, toda la vida he trabajado así. No me venga a enseñar ahora las nuevas técnicas-, responde Chepe mientras sigue subiendo sin ninguna protección. Al llegar arriba, Chepe lanza un grito que baja como eco hasta los oídos de su compañero. –Lánceme la espátula que se me quedó abajo-.
-Eso es muy peligroso. Mejor baje por ella-, le grita Joaco. – Hágame el favor no sea…-
Joaco accede y lanza con fuerza la herramienta calculando que llegue a las manos de su compañero. Chepe hace un rápido movimiento para agarrarla, pero pierde el equilibrio y cae por la parte frontal de la obra hasta estrellarse contra el pavimento. Joaco palidece. Se lleva las manos a la cabeza y queda prácticamente en shock, mientras observa en el piso el cuerpo de Chepe, prácticamente sin vida. El resto de compañeros corren de un lado para otro tratando de auxiliar a Chepe y buscando ayuda para que llegue rápido una ambulancia.
Escenas como esta se repiten a diario en todos los rincones del país.
Madres cabeza de familia mueren haciendo oficios domésticos como limpiar vidrios o trapear pisos sin la debida precaución. En la industria manufacturera se presentan casos de asfixia por la manipulación de químicos sin guantes, ni tapabocas y en todo tipo de trabajo los riesgos son latentes. Nadie está exento de morir en el trabajo por prácticas indebidas.
Entre enero y junio del año pasado, perdieron la vida 271 personas en accidentes laborales, cifra que se suma a los 540 trabajadores que murieron en su oficio durante el 2014, se convierte en un campanazo de alerta para que empleadores y trabajadores tomen las medidas necesarias para reducir la accidentalidad laboral.
Concientización, el primer paso
Cambiar los paradigmas culturales que existen en Colombia frente a los riesgos laborales es una de las prioridades que deben tener los empresarios para iniciar un plan de acción que permita reducir el número de accidentes en los sitios de trabajo. Esto implica promover el autocuidado de los trabajadores haciéndoles ver la importancia que tiene el adecuado uso de los elementos de seguridad industrial, de manera que comprendan que su existencia busca prevenir riesgos y proteger la vida de las personas.
En esta misión, los empresarios tienen el reto de ir más allá de la elaboración de manuales de seguridad en el trabajo y de las extensas jornadas de capacitación teórica.
Una buena práctica para romper paradigmas y dejar en evidencia las situaciones de riesgo, es acudir a juegos, concurso, obras teatrales y otro tipo de mecanismos de comunicación vivencial que permitan interiorizar el mensaje y crear conciencia sobre el cuidado de la salud y de la vida misma, no solo en el trabajo sino en todas las actividades del diario vivir.
Sector constructor avanza en la tarea
Uno de los sectores que ha tomado el liderazgo en la prevención de accidentalidad laboral en Colombia es el de la construcción, donde se han puesto en marcha campañas educativas para promover las buenas prácticas en el sitio de trabajo.
Para la gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca, Martha Moreno Mesa, es claro que la “seguridad hace maestros” y por ello el gremio viene impulsando una campaña de sensibilización frente al tema, que incluye un himno musical, denominado el ‘rap de la seguridad’, obras teatrales gratuitas en salas de Cine Colombia en Bogotá, a cargo del grupo artístico Mushaisa, y en 2015 se sumaron las ‘Olimpiadas de la Seguridad’.
En cada una de estas actividades se muestran, de manera divertida y didáctica, las actitudes y prácticas erróneas que se cometen a diario en el trabajo y que se deben modificar para proteger la vida y la salud de las personas.
Las familias de los trabajadores son invitadas especiales a estas actividades, no solo para que compartan los buenos momentos, sino para que se conviertan en ‘maestros’ de la seguridad, llevando el mensaje a más personas y reiterando permanentemente en sus hogares la importancia del autocuidado para regresar sano y salvo a casa. Al final de las jornadas, todos los asistentes salen tarareando el coro: “ojo maestro, ojo papá, que toda su vida está en la seguridad. Usted tiene familia, usted tiene un hogar. Ellos lo esperan, para poderlo abrazar. Ojo maestro…”.
La meta con esta iniciativa es llegar a cero accidentes en el sector de la construcción. Actualmente según cifras de la Dirección de Riesgos Laborales del Ministerio de Trabajo (entre enero y octubre del 2015) se registran 87.901 accidentes y 88 muertes en este sector.
Las UVAE, otra alternativa ‘segura’
Y como el objetivo es lograr que las empresas de todos los sectores del país implementen prácticas seguras, el Ministerio de Trabajo viene promoviendo desde hace cuatro años la creación de Unidades Vocacionales de Aprendizaje en Empresa, UVAE, un mecanismo que les permite a los empresarios capacitar de manera innovadora a sus trabajadores, en funciones relacionas con la naturaleza económica y brindar herramientas que les permita desempeñarse de forma segura en sus espacios de trabajo. A la fecha se han registrado ante el Ministerio del Trabajo alrededor de 38 UVAES.
No le haga el quite al Sistema de Riesgos Laborales
Si bien es cierto que la prevención es la herramienta más poderosa para reducir la accidentalidad laboral, es clara la necesidad de estar vinculado al Sistema General de Riesgos Laborales, teniendo en cuenta que un solo accidente puede acarrear enormes pérdidas financieras tanto para los empleadores como para los trabajadores.
Esto se debe hacer mediante la afiliación a una Administradora de Riesgos Laborales, ARL. Todos los trabajadores deben exigir esta afiliación y conocer cuál es la empresa que les brinda cobertura y los centros de atención a los que pueden acudir en caso de un accidente de trabajo.
En el caso de los trabajadores independientes, pueden afiliarse voluntariamente al Sistema General de Riesgos Laborales, con el objetivo de mejorar sus condiciones de trabajo y salud.
Según estadísticas del sector asegurador, hasta junio del año pasado, se encontraban afiliados al Sistema General de Riesgos Laborales 9’388.829 colombianos, de los cuales 3,5 millones pertenecen a Bogotá, una cifra que puede ser mayor en la medida que exista conciencia sobre los riesgos laborales y se tomen las medidas correctivas para reducir los índices de accidentalidad en el trabajo.